Cuando subes a un auto con un exalcalde y recorres las calles que él mismo transformó, pasan cosas curiosas. La gente lo reconoce, se acerca, lo abraza. No con el protocolo frío de quien saluda a un político, sino con ese afecto auténtico que solo se gana trabajando de verdad. Eso fue exactamente lo que vivimos al acompañar a Marcelo Cabrera por la Avenida Solano de Cuenca.
Cabrera dirigió la alcaldía de Cuenca en dos períodos distintos (2005–2009 y 2010–2014), y lo que descubrimos en esa conversación fue mucho más que un listado de obras: fue la radiografía de una ciudad que crece cuando sus líderes piensan en el largo plazo.
El momento más duro: la ciudad con las tripas al aire
Antes de hablar de logros, quisimos conocer el lado B. Ese momento en que cualquier servidor público se pregunta si valió la pena meterse en política.
“Lo más duro fue afrontar la segunda alcaldía dejando 4.600 metros de zanja abiertos.”— Marcelo Cabrera
No es un detalle menor. Cuatro mil seiscientos metros de calles abiertas significan meses de caos vehicular, comercios afectados, ciudadanos molestos. Es el tipo de herencia que no se elige pero que hay que resolver. Las palabras de Marcelo me recordaron a mi tío, el exalcalde Javier Muñoz, quien también me habló de las molestias que genera abrir las calles. Es, al parecer, un rito de paso para quien gobierna esta ciudad.
Tres obras. Tres legados. Una ciudad distinta.
1. El Centro Histórico: devolverle el alma a Cuenca
Si hay una obra que Marcelo menciona con los ojos brillantes es la intervención del Centro Histórico. No fue una sola acción, sino un conjunto de proyectos que transformaron el corazón de la ciudad:
Mercado & Centro Comercial
Circuito 9 de Octubre: 368 trabajadores directos, según la propia directora del mercado, doña Rosa Matute.
Plazas Patrimoniales
Plaza Rotary, Plaza Hermano Miguel (con financiamiento del BID y consultores internacionales), Plaza de las Flores y Portal Artesanal.
Calles y Patrimonio
Intervención de la Calle Larga, el Museo de la Ciudad y la recuperación de la antigua Escuela Central.
Aeropuerto
Traspaso del aeropuerto al municipio y construcción de una terminal a nivel internacional, con apoyo del exvicepresidente Alejo Serrano.
La Plaza Hermano Miguel, por ejemplo, no fue improvisación: se consiguió un crédito de 13 millones de dólares del BID y vinieron expertos de varios países a asesorar el proyecto. Así se construye patrimonio: con rigor técnico y visión de largo plazo.
2. El Cinturón Verde: cuando la ciudad respira
La segunda gran obra tiene un nombre que lo dice todo: Cinturón Verde. Pero Marcelo es claro en que esto no hubiera sido posible sin resolver primero lo básico.
“Ni el Cinturón Verde ni el programa ‘Barrio para Mejor Vivir’ se pudieron ejecutar si no veíamos primero el tema de los servicios: agua potable y alcantarillado.” — Marcelo Cabrera
Primero se incrementó el suministro de agua potable en 1.700 litros por segundo. Se construyó alcantarillado en zonas rurales. Y solo entonces se pudo pensar en parques, plazas y vías pavimentadas. Es la lógica de quien entiende que el desarrollo sostenible empieza por los cimientos, no por la fachada.
40Parques construidos
4Megaparques: Tarqui-Gullán, Icto Cruz, Parque de la Luz, Jardín Botánico
1.700Litros/seg más de agua potable
3. “Mejor a tu Barrio”: el asfalto que cambia vidas
La tercera obra es quizás la más cercana a la gente cotidiana: la pavimentación de calles en zonas que durante décadas esperaron por ese derecho básico. 300 kilómetros de vías pavimentadas. No es un número frío: es el camino por el que caminan los niños al colegio, es la calle que el comerciante ya no tiene que sortear con barro, es el barrio que por fin se siente parte de la ciudad.
En Baños, uno de los residentes que conocimos lleva más de 30 años trabajando por su comunidad. La vía que hoy existe allí pasó de ser tierra pura a convertirse en el acceso principal al agua potable del sector. Y la plazoleta, que técnicamente correspondía a la curia, fue construida igual gracias a la voluntad política de Cabrera. “La buena voluntad del señor alcalde dijo: no hay problema, se hace”.
“Qué orgullo que un político logre esto tantos años después de su período.”— Nicolás R. Muñoz.
La soledad del líder: tomar decisiones cuando nadie más puede hacerlo
Una de las preguntas que más me interesó hacerle a Marcelo fue sobre la soledad del liderazgo. Esos momentos en que hay que decidir algo impopular, difícil, sin red de seguridad.
Su respuesta fue reveladora: “Hay que buscar la fortaleza interior espiritual, porque el que toma las decisiones es uno solo. El que responde ante la ciudadanía es uno mismo.” No hay fórmulas mágicas. Solo estudio, criterio y mirar siempre el bienestar ciudadano como norte.
También habló de algo que sigue siendo un problema en la política ecuatoriana: la tendencia de cada nuevo gobierno a deshacer lo que hizo el anterior. “Esos esfuerzos deben ser utilizados para bien de todos”, dijo con convicción. Al final, es el dinero de los cuencanos.
El legado que no caduca
Marcelo Cabrera pasó casi una década construyendo algo que sobrevive más allá de su mandato. El Centro Histórico de Cuenca no desapareció cuando él dejó el cargo. El Cinturón Verde sigue ahí. Las calles pavimentadas de Baños siguen conectando a las familias con el resto de la ciudad. Y la gente, años después, todavía lo abraza en la calle.
Eso es lo que significa construir con visión de largo plazo: que lo que haces hoy importe mañana. En la política, en los negocios, en cualquier proyecto que valga la pena. Las marcas que perduran —las de personas, empresas o ciudades— son las que se construyen con cimiento, no con fachada.