Hay casas bonitas que envejecen rápido porque siguieron una tendencia. Y hay casas que se diseñan para durar décadas porque cada decisión —desde la madera hasta el artesano que talló la piedra— se tomó con criterio, no con moda.

Esta casa de campo, diseñada por KAAS junto con la constructora Vintimilla y Neomuebles, es del segundo tipo. Un proyecto familiar en las afueras de la ciudad que mezcla lo clásico con lo contemporáneo, lo rústico con lo funcional, y que se construyó casi en su totalidad con materiales y mano de obra local.

Esto es lo que hace diferente a esta propiedad y lo que cualquier persona que esté pensando en construir, remodelar o invertir puede aprender de ella.

Tres empresas, un solo proyecto: así se construye algo que funciona

La casa no la hizo una sola firma. Fueron tres: KAAS se encargó del diseño de interiores y mobiliario, la constructora Vintimilla del área arquitectónica, y Neomuebles de cocina, ventanas, puertas y closets.

Eso parece un detalle logístico, pero es una decisión de diseño. Cuando cada área del proyecto la ejecuta quien mejor sabe hacerla, el resultado no depende de un solo talento. Depende de un sistema donde cada pieza encaja.

Y todo empieza desde la entrada: dos perros de piedra entera tallada por un artesano local, hechos a medida. Si el cliente quiere otra figura, se fabrica. Ese nivel de personalización atraviesa toda la casa.

Clásico contemporáneo con identidad local: el estilo que no caduca

La vivienda se define como un clásico contemporáneo con detalles rústicos. Ladrillo artesanal, piedra, teja negra y madera Seike en la puerta principal, fabricada a medida en el taller de KAAS.

Pero lo más interesante es de dónde viene la inspiración: las casas del centro histórico. El diseño incorpora un patio central con un gran tragaluz que resuelve dos problemas a la vez: iluminación natural y regulación térmica en una zona fría. La grada usa la misma madera Seike con detalles de metal que remiten a la arquitectura tradicional.

No es nostalgia. Es tomar lo que ya funcionaba hace décadas y aplicarlo con tecnología y materiales actuales. Eso es diseño con criterio, no con capricho.

El mural, las antigüedades y la chimenea hundida: cada rincón tiene historia

En las paredes hay un mural pintado a mano por un artista local. Tomó casi tres meses terminarlo. La decoración integra piezas antiguas con historia real: una jarrita para el lavatorio de pies del Jueves Santo, retratos familiares, objetos que no se compraron para decorar sino que ya existían y encontraron su lugar.

La sala principal tiene algo que resuelve el frío de forma contundente: una chimenea de leña hundida en el piso, rodeada de vigas rústicas, ventanas clásicas y una mezcla de arte clásico con moderno. Los libros decorativos, tanto importados como nacionales, y las alfombras de lana en tonos verdes son parte de la paleta que domina toda la casa.

Hay una salita multifuncional diseñada para tragos, lectura o trabajo, con muebles de madera lacada en gris azulado y lámparas de mimbre. Todo fabricado por KAAS y Neo. Todo personalizable en madera y color.

Cuando la decoración tiene historia real detrás, no necesita explicarse. Se siente.

La cocina: dos islas, piedra sinterizada y un detalle funcional que pocos conocen

El área de comedor y cocina tiene un enfoque más contemporáneo, con ventanas de vidrio templado que priorizan las vistas exteriores como si fueran cuadros en vivo. Se integraron muebles antiguos heredados a los que se les dio un toque moderno con luz y papel tapiz.

La cocina tiene una isla central con técnica de madera envejecida creada por KAAS, piedra sinterizada tipo carrara con vetas sutiles y detalles verdes para mantener la coherencia cromática de toda la casa. Pero el detalle más funcional es uno que pasa desapercibido: un pot filler, una llave de agua instalada directamente en la zona de cocción para llenar ollas sin cargarlas desde el fregadero.

Y no es una sola isla: hay dos. Una de apoyo para el trabajo diario y otra que funciona como buffet cuando hay invitados. Eso es pensar en cómo se vive la casa, no solo en cómo se ve.

También hay un mecanismo para esconder el televisor dentro de un mueble diseñado por KAAS. Porque a veces el mejor diseño es el que sabe desaparecer lo que sobra.

Cuatro dormitorios, cada uno con su propio carácter

La casa tiene cuatro habitaciones, cada una identificada por un color: verde, azul, rosada y máster en tonos mostaza y lacre.

La habitación verde apuesta por materiales atemporales para evitar renovaciones frecuentes. La azul presenta espaldares de cama personalizados, uno de los productos estrella de KAAS. La rosada incluye detalles de caballos en telas importadas. Y la máster se inspiró en unas lámparas pintadas a mano que definieron toda la paleta, con una sala complementaria y sofá cama.

Los closets son de madera maciza fabricados por Neo. Los veladores son de KAAS con herrajes importados y cajones entelados. Las telas de los almohadones vienen de India y Estados Unidos, personalizadas con detalles como flecos en el taller de la diseñadora.

Toda la planta alta cuenta con calefacción de piso caliente de Quilladia y los baños tienen sanitarios japoneses de Vermeo. El baño principal integra muebles antiguos adaptados con grifería moderna y porcelanato nacional de Graiman, personalizado en tamaño y textura específicamente para este proyecto.

El jacuzzi-invernadero y el gimnasio con marca local

La propiedad incluye un gimnasio equipado con máquinas de Titán, marca ecuatoriana. Y un jacuzzi diseñado como un invernadero de vidrio con vistas a las montañas y al lago, que mantiene la temperatura sin sacrificar la panorámica.

El baño social tiene papel tapiz con temática de naturaleza y caballos, zócalos de madera realizados por Neo, y esa misma lógica que recorre toda la casa: cada espacio, por pequeño que sea, tiene personalidad propia pero pertenece al mismo universo.

“Made in Ecuador”: ladrilleros, artesanos, herreros y carpinteros

Esta es la línea que atraviesa todo el recorrido y que vale la pena subrayar: la casa se construyó con talento ecuatoriano.

Ladrilleros que fabrican a mano. Artesanos que tallan piedra entera. Herreros que replican detalles de la arquitectura tradicional. Carpinteros que trabajan madera Seike y madera envejecida con técnicas propias. Máquinas de gimnasio de la marca Titán. Porcelanato de Graiman. Techos de Dura Techo de Novacero.

KAAS, Neo y la constructora Vintimilla demuestran que no necesitas importar todo para lograr un resultado de alto nivel. Necesitas saber con quién trabajar y cómo integrar cada oficio en un sistema coherente.

La diseñadora Isa Vintimilla compartió en el capítulo los criterios exactos que usó para decidir qué antigüedades conservar, cómo integrarlas con piezas nuevas sin que nada desentone, y qué errores evitar cuando mezclas épocas en un mismo espacio. Si quieres ver esos clips, ese contenido está disponible para los miembros de Personas Que Impactan (PQI).

El consejo de la diseñadora: sé fiel a tu estilo

Isa Vintimilla deja un consejo directo para quienes aman el diseño: sé fiel a tu propio estilo, independientemente de las modas. La propuesta de KAAS se resume en diseño, calidad y funcionalidad, adaptándose a diversos presupuestos y estilos, desde lo rústico hasta lo minimalista japonés.

Eso aplica para una casa de campo como esta, pero también para un departamento pequeño o una remodelación con presupuesto limitado. El criterio no depende del tamaño del proyecto. Depende de saber qué quieres y no soltarlo cuando alguien te diga que “eso ya no se usa”.

La lección de esta casa

Este proyecto deja algo claro: construir con talento local no es una limitación, es una ventaja competitiva. Cuando sabes integrar el trabajo de ladrilleros, artesanos, herreros y carpinteros en un diseño coherente, el resultado compite con cualquier referente internacional.

Y hay algo más profundo: esta casa no se diseñó para impresionar visitas. Se diseñó para que una familia la viva durante décadas. Cada material fue elegido para durar. Cada espacio fue pensado para funcionar. Y cada detalle tiene una razón de ser que va más allá de lo estético.

Eso es lo que separa una casa bonita de una casa bien hecha.